Dentro de los movimientos que pueden llegar a más personas y tener los mejores resultados sin importar el ámbito donde se apliquen, no podemos dejar de mencionar la música. Aunque popularmente es muy aceptada, a nivel científico el resultado puede ser impresionante. En internet podemos ver como el personal médico ha puesto en prueba la música como parte de la recuperación de los pacientes, y el resultado habla por sí solo, donde con una buena melodía se puede mejorar el ambiente, sin importar que se trate de un quirófano, cambiando las emociones y las ganas de todos los involucrados.

Los hospitales no tienen porque ser espacios silenciosos y tristes, que hacen que todas las personas se sientan atrapadas, sino que se puede mejorar la experiencia de todos los involucrados, tanto como pacientes, como acompañantes, algo que apoya profundamente la organización de Hospiten. Uno de los estudios más resaltantes, es el que analiza la evolución post quirúrgica de los pacientes a los que se le suma la música durante el proceso de recuperación, en comparación a quienes carecían de la misma o solamente escuchaban ruido blanco. Aquí, los pacientes que recibieron musicoterapia antes, durante y después de la cirugía tuvieron menos ansiedad, menos dolor e incluso tuvieron una dosis de medicación más baja que otros pacientes.

Los efectos también son más notables si la música está en el ambiente antes de una operación, ya que mejora la actitud del paciente, lo relaja y despeja la mente, eliminando muchas de las preocupaciones o nervios que se tienen antes de una intervención. También tiene un efecto en el personal médico, ya que los pone en un estado mental más positivo a la hora de enfrentar los posibles escenarios que se desarrollen. Alrededor del mundo hay más de 1000 hospitales que ofrecen la musicoterapia, teniendo profesionales especializados a las terapias con música.

Este nuevo movimiento por lo general funciona por sesiones, de 45 minutos en los que una terapeuta reproduce música, especialmente adaptada a las necesidades de los pacientes. Antes de comenzar una sesión, se realiza un test donde se conocen los gustos de los pacientes, aunque no es relevante el saber que tipo de música prefieren, ya que se inclina más a las asociaciones positivas basadas en experiencias que han tenido los pacientes, con canciones que se asocien y recuerden buenos momentos. Otros casos requieren que se adapte el ritmo y la melodía a los constantes cardiacos, así como al estado anímico de quien recibirá la terapia.

De esta manera luego se utiliza el sonido musical para lograr los estados de reposo que beneficien la salud de forma importante. Dependiendo de la afección y el tipo de recuperación necesario se puede presentar el caso contrario, donde se necesita aumentar la energía, especialmente aplicada en pacientes de rehabilitación. Aún no se ha comprobado el impacto de la música durante una cirugía en los pacientes, pero se puede asumir que aunque están inconscientes los ayuda a mantenerse relajados, aún cuando salen de una operación.

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