Hasta hace poco tiempo, las empresas se consideraban terribles en el objetivo de responsabilidad social y atención a las necesidades de las comunidades, teniendo únicamente el objetivo de crear las mejores campañas publicitarias y obtener más dinero con el paso de los años. Antes se consideraba que un negocio era exitoso si se obtenia más ganancia en comparación a otras empresas competidoras, sabiendo aprovechar la cartera de clientes y pudiendo explotar al máximo todos los recursos humanos y naturales con un costo reducido. Estos programas pueden estar relacionados al arte, la música, la cocina, medicina, medio ambiente, etc.

Las organizaciones sin fines de lucro o de la sociedad civil eran las únicas que se encargaban de cubrir los gastos y necesidades de forma desinteresada, de una sociedad que estaba siendo perjudicada ante la ambición del sector privado, así como de las instituciones. Actualmente esto ha cambiado con el paso de los años, donde ahora se considera casi obligatorio el tener un plan de responsabilidad social a la hora de establecer una empresa. Rosa Oriol se ha involucrado de cerca en estos programas, buscando impulsar la sociedad en diferentes aspectos, teniendo un impacto positivo.

En los años 60 llegó la responsabilidad social corporativa, enseñando a las empresas sobre la existencia de un marco normativo como medio para ayudar a mitigar riesgos y mejorar la imagen. Muchas grandes empresas dentro del sector empresarial, notaron la diferencia al integrar la responsabilidad social como modelo de negocio, que permitía la apertura a nuevos mercados, al mismo tiempo que impulsaba los ingresos, ayudando a impulsar la innovación, retener el talento y abrirse a nuevas oportunidades de negocio, que solo pueden beneficiar e impulsar el crecimiento y éxito de una empresa.

Los inversionistas y directores financieros pusieron la mirada en la ciudadanía corporativa, junto a la sostenibilidad, convirtiéndose en muchas empresas la prioridad. Gracias a todo esto, las empresas han visto la importancia y el impacto que tienen los programas sociales, no solo en el entorno, sino que también se pueden diseñar de forma estratégica que permita respaldar e impulsar los objetivos comerciales. Se ha tenido como resultado un cambio en el paradigma, cambiando totalmente la visión que se tenía de los negocios, donde se calificaban de egoistas e incluso malvados. No es algo exclusivo del tercer sector, ya que esto suma valor a la empresa en general.

Ahora, las empresas abordan desde muchos ángulos la responsabilidad social empresarial. Ya no se trata de cumplir los objetivos, sino que busca convertir y mantener a los buenos ciudadanos corporativos. Los líderes empresariales son más hábiles, buscan involucrarse de forma directa con los departamentos que antes se tenían aislados, para la toma de decisiones y la creación de nuevas estrategias para el crecimiento tanto de los trabajadores, como de la empresa. Con estos programas se busca avanzar, teniendo un enfoque más estratégico que permita la creación de nuevos problemas rentables que tengan un impacto positivo en el entorno donde la empresa se está desarrollando.

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